lunes, 21 de septiembre de 2009

"La Gaviota" de Chejov

En el Teatro de Cámara Chejov, dirigida por Ángel Gutiétrrez, enlace.

El pasado viernes, un tanto desorientados, dos autores del blog, José Luís y un servidor se dirigían previo café al Teatro de Cámara Chejov, en una callejuela cerca del Reina Sofía, en Atocha. No sabíamos muy bien a lo que íbamos; consecuencia de una casualidad de la vida e ignorantes de todo, me empeciné en ver esta obra porque leyendo una novela de I. Kadaré "Spiritus" (premio príncipe asturias de literatura este año), una representación de esta obra de Chejov constituye el hilo narrativo principal. Este año, también ví otra de las grandes de Chejov, dramaturgo "transgresor de las formas" ruso, "Platonov" en el Centro Dramático Nacional, este particular "Don Juan" lleno de trascendencias de la vida, interpretado por afamados actores españoles, me removió todos los fundamentos y me encantó.

Con este pretexto, nos sentamos en la butaca, butaca por cierto de un teatro de cámara (no sabía ni que eso existía) y no, no parece ser un pretexto barato o un apéndice ocioso, se trata más bien de una filosofía de teatro: el escenario se funde con el patio de butacas, los actores están a flor de piél, la intimidad y la inmersión son totales; podemos ver cada gesto, cada arruga en la piél del actor y del actuado. Además el número de asistentes, así como la capacidad del teatro en cuestión eran bastante reducidos.

Ante nosotros se presentó una disposición escénica muy detallista, entre lo moderno y lo clásico, muy reluciente y que de alguna manera nos indicaba que la obra sería seria y estaría muy bien realizada.

Cómo fue, efectivamente. Los actores individualmente y en conjunto actuaron majestuosamente. Todos embedidos a más no poder en su papél (tan sólo un par de incongruencias con respecto a las edades y con el lastre añadido de saltar 15 años en el tiempo en la segunda parte de la obra) y sin forzar en casi ningún momento la sobreinterpretación; esclavos eso sí de la lentitud de la obra de Chejov; se nos brinda dos hora y media de teatro de alta calidad.

"La gaviota", soltando su solemne y transgresor monólogo

Siempre y cuánto se tenga claro lo que se va a ver: una obra de Chejov. Un intento de romper los esquemas clásicos del teatro eso sí: actuando en un teatro clásico. Cómo no. “La Gaviota” es en realidad la protagonista de la obra de teatro dentro de la obra de teatro; tras la cortina de una dramática y entrecruzada historia de amor se encuentra un joven dramaturgo/escritor que “tiene talento” pero que se encuentra con las barreras sociales de su época, pictorizadas al extremo por su madre; actriz de éxito de Moscú. Los personajes son un desfile de tópicos, estando encarnados cada uno de ellos en un personaje, que desfilan delante de nosotros lanzando sentencias filosófico-trascendentales... nada mejor que informarse en la wikipedia sobre la misma obra.

Momento de la respresentación, el teatro dentro del teatro.

La anéctoda graciosa la protagonizamos 4 espectadores que un poco más y no nos dejan entrar después del descanso; nos dieron diez minutos que al final fueron menos y nos cerraron el teatro (nos dejaron en la calle lloviendo), uno de nosostros aporreó la puerta hasta que una de las actrices nos abrió y luego me llevé una buena bronca hasta que el acomodador se vió obligado a dejarnos pasar.

De todas todas, una obra que os recomiendo muchísimo. Sobretodo si os gusta el buen teatro, y al que por favor, le falte el brillo de las “estrellas”.

Espero que José Luís suscriba y aprueve mi crítica. :)

3 comentarios:

Иbah dijo...

Me gusta el teatro.

Veo que tu dotes de crítico no merman... :p

Saludos

José Luis Díaz dijo...

apruebo con nota la crítica!XD si asi es como fue la pasada noche de viernes. Además añadiría algo que ya te he comentado. Pienso que cada personaje de la obra representa una faceta del escritor, Chejov. Su lado mas anárquico y talentoso representado por Costia (un incomprendido romántico que acaba suicidándose, ¿como no? ya que al final todos acabamos matando nuestro aspecto más romántico, para dejar paso a una en mi opinión pseudomadurez) o su aspecto más acádemico representado por el doctor o por el novelista quienes contratiamente a Costia han llevado y llevan una vida de éxitos y reconocimientos. Después está el papel de la inocente niña que despierta de su ensueño o de la melodrámatica madre quien cree ,como Don Quijote, que la vida es un escenario en el que actuar y dejarse llevar por el "egoismo" de la imaginación. En fin, personajes estereotipados pero que son un fiel reflejo de como nos comportamos ante esa fuerza ajena a razones llamada amor. Creo que la obra surgió como alguna experiencia de desamor vivida por Chéjov, no te parece?. 1 fuerte abrazo! y hay que repetir el teatro de cámara!!

Marc Costa i Sitjà dijo...

Así me gusta, justo eso quería que nos dijeras :), ya te dije que lo suscribo todo, ya miré el cartél y sobre noviembre ponen otra del mismo director en cartel, esta vez no de Chejov.

@Nbah, bueno creo que mis cualidades cómo crítico son más que discutibles xDDD. Un abrazo!