sábado, 23 de mayo de 2009

El futuro de las fronteras europeas

¡Démosle la bienvenida a nuestra nueva autora del blog Mercè!

¿Cómo será Europa en un futuro? ¿Desaparecerán las fronteras que todavía existen o bien empequeñeceremos este frágil concepto? ¿Aceptaremos la entrada a la Unión Europea de más países? ¿Será posible la creación de una Constitución europea que regule aspectos de tantos países distintos?


Para poder definir un hipotético futuro de Europa y de sus fronteras es necesario en primer lugar hablar de la Europa actual, la Europa de la cual nosotros formamos parte y de su concepto, sus miedos y de las personas que la integran.

Uno de los temas más candentes y debatidos hoy en día es la entrada de Turquía a la Unión Europea. Para poder opinar de un modo coherente acerca de tan actual tema deberíamos, en primer lugar, informarnos adecuadamente y poder aportar los pros y contras de forma fundamentada y no seguir con esa tendencia general de limitarse a argumentos simplones y carentes de cualquier tipo de actitud razonada y estudiada.

Para empezar, habría que analizar qué puntos positivos –política y socialmente hablando – nos podría aportar Turquía, que con sus nada despreciables 70 millones de personas supondría la entrada de un gran volumen de población a la Unión Europea.

El mundo musulmán está formado por distintos países que se extienden a lo largo de una amplia zona geográfica, desde el Norte de África, pasando por el Medio Oriente y hasta países situados en Asia Central como Paquistán o en Asia Oriental como Indonesia. Algunos de ellos tienen una alta densidad de población, como Irán, con una población superior a los 70 millones de personas y el decimoctavo país más grande del mundo; Paquistán, el sexto país más poblado del planeta con más de 165 millones de habitantes o bien la India, con 150 millones de fieles musulmanes, que representan a un 13,7% de la población. Podemos levantar un muro y no permitir la entrada de Turquía a la Unión Europea, pero sería políticamente demencial cortar lazos con el mundo musulmán teniendo en cuenta los anteriores datos de población musulmana a nivel mundial y de lo fácil que sería quedarnos solos ante tal expansión del islamismo (recordemos, además, que la tasa de nacimientos en Europa es bajísima en comparación con la de estos países). Es necesario añadir también que cerrándoles las puertas a Europa podríamos fomentar el surgimiento de un islamismo radical y que podría perjudicarnos gravemente. Hay que recordar que Turquía es un país musulmán políticamente definido como república democrática, secular y constitucional y, a pesar de poseer grandes carencias sociales, mucho más desarrollado e industrialmente activo que otros países musulmanes como Afganistán o Paquistán.

A parte del aspecto religioso de Turquía, también hay que tener en cuenta su posición geográfica de puente entre oriente y occidente, área de gran valor y que dotaría a la Unión Europea de un importante territorio a nivel de geopolítica mundial.

Eso sí, si Turquía gozara de los derechos de pertenecer a la Unión Europea, debería tener unas obligaciones claramente definidas y delimitadas. Es aquí donde aparece otro acalorado debate actual acerca del concepto de Europa que tenemos o, más bien, del concepto que queremos, que aunque parezca subjetivo posee ciertos puntos de objetividad innegables. Tal y como hemos estudiado a lo largo de este curso, los habitantes de Europa poseemos unos rasgos comunes ya desde la existencia de los celtas que nos han unido a lo largo de la historia. Hoy en día se puede hablar de una serie de valores comunes que engloban las distintas democracias de los países que forman parte de Europa. Valores como la libertad del individuo o la igualdad de géneros por los que hemos luchado y gracias a los cuales muchas personas pueden residir aquí porqué en sus países de origen, desgraciadamente, esos valores no existen. A pesar de que hoy en día parece que hablar del choque de civilizaciones sea políticamente incorrecto, lo cierto es que ciertas políticas basadas en la tolerancia y el dejar hacer referentes a ciertos aspectos son totalmente inadmisibles. Y es precisamente este aspecto el que se le tiene que dejar claro a Turquía y a cualquier país, exponer cuáles son nuestras exigencias y qué simboliza Europa para nosotros.

Es precisamente este concepto de qué significa lo europeo lo que nos interesa y preocupa actualmente. Se llevan a cabo políticas para una mayor homogenización de los países -el Plan Bolonia para que los estudios universitarios sean iguales a nivel europeo es un buen ejemplo de ello-, algunos de los cuales tienen éxito y otros que no -recordemos el no francés a la Constitución europea - lo que demuestra que, a pesar de nuestros rasgos comunes, el proyecto de Europa y de sus fronteras son conceptos quizás para algunos un tanto ficticios y que todavía carecen de una delimitación determinada. Por eso es interesante preguntarse por el futuro que nos espera, futuro que a veces nos parece ambiguo y, por qué no, inquietante.

5 comentarios:

iontxu dijo...

A mí este tema se me escapa de las manos, pero creo que a parte de considerar los pros y los contras desde un punto de vista de los países que actualmente componen la UE, habría que hacerlo desde un punto de vista global, evaluando si es conveniente para la propia Turquía.

Yo cada vez estoy más convencido de que cuantas menos razones encontremos para vernos diferentes los unos a los otros, en mayor armonía conseguiremos vivir.

José Luis Díaz dijo...

Muy interesante esta entrada Merce, comparto lo que dice Ión, quizá ahora estamos empezando... estas cosas llevan su tiempo. Quizá en un futuro no existan fronteras y se hable de Europa como de Estados Unidos. Pienso que ese es el "plus" que le hace a Europa para estar por encima de paises como Japon o EEUU.
1 saludo!

José Luis Díaz dijo...

Ahh! jajaj que se me olvidaba, bienvenida!

Marc Costa i Sitjà dijo...

Sin duda es un tema escalabroso, yo siempre me remito a lo mismo: estuve en Istambul en 2003 y la ciudad me pareció estar a años luz de lo que debiera ser Europa, a pesar de eso este testimonio no me permite opinar: No he estado en los paises del este de Europa de recién introducción.

De todas formas no es algo que se pueda leer sólo en términos religiosos o culturales por supuesto, tampoco historicos.

También he conocido a MUCHOS Turcos trabajando en el VKI y la verdad todos comparten un mismo sentimiento: no trabajar en Turquía, a saber el porqué. Es un país de contrastes sin duda. Sólo emito un juicio no vinculante:

Románticamente hablando, Turquía es Asia.

Gypaetus Barbatus dijo...

Ei!! Muy interesante!

Es un tema bastante polémico y hay muchos frentes a debatir, pero a mí el tema que más me preocupa es el económico. Entrar en la UE supone tener que aportar y recibir ayuda.

No estoy muy informado de los números, pero si Turquía aportase aspectos beneficiosos sin presentar una barrera infranqueable económicamente sería un punto muy a favor.

En el aspecto socio-cultural no creo que les vaya a resultar muy fácil adaptarse a la UE.

¿Alguien me puede aclarar si los europeos del este tienen mucho en común (socio-culturalmente) con nosotros? Por curiosidad