jueves, 2 de abril de 2009

Química del amor

Muchas veces no sabemos bien por qué nos enamoramos y es mucho más fácil pensar que es porque llega la primavera que la sangre altera… Pues no, el ser humano necesita transmitir su genética, necesita tener descendía y lo hace a través del amor.

Buscar nuestro amor, es decir nuestra pareja, no sucede por azar absoluto, uno busca a un tipo de persona en concreto, es selectivo. La selección viene dada porque durante nuestro desarrollo nos creamos mapas mentales donde nos construimos un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que hará enamorarse de una persona y no de otra. Y cuando encontramos a la persona se crea entonces la química, la química del amor. A través del sistema nervioso se aumenta la producción de adrenalina y noradrenalina que hace que el corazón se nos acelere, nos suba la tensión, se liberen grasas y azúcares, se aumenta la producción de glóbulos rojos para mejorar el transporte del oxígeno a través de la circulación sanguínea.

Pero las verdaderas substancias químicas que provocan el enamoramiento son el aumento de la dopamina, noraepinefrina y oxicitina, disminuyendo la serotonina, todo llevado a cabo por nuestro sistema nervioso central que segrega la FENILETILAMINA que hará que aumente el resto de sustancias. La dopamina es una substancia que participa en el sistema de recompensa del cerebro, del placer, por eso supongo que nos gusta tanto estar enamorados. Pero como todo no dura para siempre y estos efectos disminuyen, dejamos de estar enamorados con capacidad de volvernos a enamorar, porque a diferencia de casi el 99% de seres vivos, el hombre es el ser que siempre está predispuesto a enamorarse si el azar y el destino encuentra a las personas y las coloca en un mismo sitio para que surja esa mezcla de explosiva química. Aquí un reportaje de Redes (programa de la 2) que lo explica bien.



El amor es como una droga, cuando tenemos falta de ello lo buscamos y cuando nos saturamos nos extenuamos. Cuando ese amor no nos es correspondido, nos evoca a una depresión, depresión que muchas veces conseguimos superar al volvernos a enamorarnos, al volver a fabricar estas sustancias químicas o bien las substituimos por otras, de aquí comer chocolate por ejemplo que contiene grandes cantidades de feniletilamina. Aunque desde mi punto de vista una tableta de chocolate o deshojar una margarita no es comparable al hecho que el ser humano sea producto de mil reacciones químicas en su interior.

¿Por qué una vida sin amor es una vida sin…? No sé ¿Qué opinas tu?

Video completo de REDES: La química del amor



4 comentarios:

Van Hessa dijo...

Ostras, pues opino que, si haber visto los vídeos, lo que explicas es súper interesante. Lo conocía, pero me ha gustado refrescar el conocimiento. Es bonito estar enamorado.

De hecho, es bonito enamorarse cada día: de una película, de una canción, de un actor o actriz... Los amores platónicos a veces sientan de maravilla, también. Y van de coña para mantenerse fieles, jeje.

Marc Costa i Sitjà dijo...

Bonito y necesario estar enamoardo, a pesar de que se habla de amor y de quere muy a la ligera hoy en día, demasiado creo yo.

De todas formas los románticos perdidos cómo yo estaríamos aún más perdidos si todo fuera física y química. Yo soy del pensar de que hay mucho más y que ni trescientos papers ni 60 minutos de vídeo interesantísimo (gràcies Noe!) me diran que en esta vida, hasta el sentimiento por autonomásia es determinista.

DaVinci dijo...

Uf¡, tema muy complicado, de hecho podríamos discernir entre muchos tipos de amores y perspectivas del mismo, amor espiritual, material, físico, popular, psicológico, químico y/o biológico, platónico, hedonista, metafórico y un largo etc., en todas y cada una de sus diversas manifestaciones.
Casi todo un tratado...¡¡¡
Para mi tan simple como, el placer de dar, ofrecer, ayudar, colaborar, compartir y un largo etc., sin esperar a cambio contraprestación alguna..¡

jose manuel dijo...

Inteligencia emocional, debería ser asignatura obligatoria en todos los colegios, no enseñan a sumar, restar, memorizar cosas que no nos servirán en la vida, pero no nos enseñan a amar, es por eso que el amor se hace casi siempre tan complicado, el saber discernir entre amor y otros sentimientos, es la clave.