martes, 8 de septiembre de 2009

La Fragua de un caballero




Hace tiempo que quería escribir algo bajo este título. Esta vez me toca a mi contar un cuento Noe :) Y dice así:



En un territorio olvidado, sin nombre y solitario para muchos, vivía un caballero junto a su esposa y siete hijos. Gustaba en exceso de participar en torneos donde solía acabar con heridas unas veces profundas y dolorosas otras simples magulladuras. Tal era su afición que pronto le empezaron a acompañar sus hijos, al cumplir la floreciente edad de quince años. Todas las primaveras los caballeros tomaban sus armas y con porte orgulloso salían a caballo formando una comitiva de brioso caracter. Las gentes humildes dejaban sus tareas y quedaban asombrados al ver pasar a aquellos caballeros bien conocidos por su valentía.

Eran días felices para las mesnadas de aquel territorio que daremos por nombre La Yerma Floresta, porque era una floresta hasta el día que el infortunio sacudió a sus pobladores con el latigo de su pesar. Y así fue como estando los caballeros en un torneo, llegó a La Yerma Floresta el rey de los territorios vecinos que consciente de la indefensión del momento tomó a sus tropas y casi sin esfuerzo conquistó los floridos territorios que eran objeto de su deseo. Se apoderó de todas las posesiones del caballero, desde su lecho hasta su ganado, incluso de su único hijo que tan sólo contaba siete años y por lo temprano de su edad permanecía en el hogar. Como llevada por un aire pestilente y extraño la noticia llegó a oidos del caballero y sus seis hijos que no dudaron en emprender el regreso para defenderse del mayor ultraje jamás conocido. Pero tal era la cobardía del usurpador y tal el orgullo de los afectados que a su regreso cayeron en una emboscada de la que salieron derrotados. Lucharon con fuerza, sus armas teñidas de rojo repartían mandobles haya donde cualquier sombra tejía su manto. Hicieron falta más de cincuenta caballeros para detener la furia y el miedo de aquellos hermanos de sangre que se habían conjurado para defender lo que legitimamente les pertenecía.

Los reyes vecinos se enteraron de la noticia y juntaron sus tropas para devolver La Yerma Floresta al pequeño hijo desafortunado, el heredero de aquel reino que sin rey comenzó a menguar, sus gentes ya no reían mientras vivían, las mujeres no quedaban embarazadas, los campos no producian trigo para el subsidio y para colmo la noche traía del norte un aire pestilente y extraño que impregnaba de suciedad las calles y viviendas. La guerra fue breve y el reino liberado, sin embargo la esterilidad permanecía a la falta de la llegada de un rey.



El joven hijo del caballero muerto creció rodeado de un aroma feliz, y quizá por ello el tiempo pasó rapido como rayo de tormenta. Llegaba, entonces, la primavera, época en que el joven salía a cazar con su arco, cuando se encontró con unos seres de reluciente armadura que como ángeles de fulgente brillo se acercaron a él : "dinos muchacho hacia donde debemos ir para encontrarnos con el rey Artús", "señor, ¿sois acaso ángeles?", " muchacho, no, por dios, no soy un angel, soy caballero y busco la corte del rey Artús", " Señor, no sé lo que preguntais pero si andais por el sendero que tenéis en frente llegaréis a un castillo donde seréis bien informado", "gracias muchacho". Quedó perplejo nuestro joven héroe y tal fue su impresión que decidió hacerse caballero pesase a quien pesase. Tomo su yegua y se dirigió al hogar para contar a su madre aquella casi mística experiencia, pero lo que al principio era alegría en el rostro de la madre se tornó en tristeza al escuchar de boca de su hijo aquella palabra maldita "caballero". Mucho rogó la piadosa madre para retener a su hijo y evitar así que siguiera los mismo pasos que su esposo e hijos perdidos, pero la resolución del joven era fuerte y clara. Una mañana de mayo con el alba aún entonando melodías por boca de los pajarillos del bosque, salió con su yegua, su madre cayó desvanecida y nunca más volvió a saber nada de él porque en el momento que su hijo cruzó el puente cayó al suelo sin vida.

El joven fue armado caballero y reconocido por todos como el más grande y valiente de todos los guerreros que se recordaban, pero algo en su interior le impedía ser feliz. Aún recordaba a su madre, aún guardaba en su memoria la imagen de su madre cayendo desvanecida en el otro extremo del puente. Decidió que debía volver a su tierra, a aquella tierra antaño Floresta y hermosa que la codicia de un rey convirtió en vacía y estéril.

No sabía que camino tomar para volver a su hogar de niño, nadie recordaba ya La Yerma Floresta. Pero como Ulises en busca de su Ítaca, buscó y buscó, hasta que un día escuchó de un anciano un cuento, el cuento de su vida, un cuento que el anciano tituló "la fragua de un caballero" y al término del mismo concluyó "nadie sabe donde se haya el rey perdido de La Yerma Floresta, muchos los buscan entre ellos yo, pues he de darle el mensaje de la muerte de su madre" . Palabras que como losa pesada hundieron el alma del caballero bajo mares de miedo, duda y culpabilidad. El sabio anciano le indicó el camino de vuelta a su casa y al cabo de varias jornadas llegó para ser proclamado rey. El hijo que nunca debió partir se fue siendo niño y llegó siendo un hombre de honor capaz de gobernar sus territorios. La tierra antaño valdía comenzó a florecer de nuevo, el aire volvió a tomar el aroma de las flores de primavera y es cuando el caballero comprendió que la tierra feliz de su niñez es aquella en la que sus huesos deseaban descansar.

3 comentarios:

Marc Costa i Sitjà dijo...

Precioso Jose, cómo no podía ser de otra manera. Sin duda no puedo dejar de invocar nuestras conversaciones Jean Marcalianas. A ver si un dia te pasas por la escuela bravo amigo!

Lanzarote.

Noe Domènech* dijo...

Lindo relato Jose, todos buscamos, al menos al final de nuestra lucha interna, nuestra Ítaca para morir, algunos quizás jamás llegan a encontrarla, pero la vida es así no todos lo logramos así como tu caballero.
Ahora te debo un cuento;)

José Luis Díaz dijo...

@Marc: ya sabes que una conversacion contigo es algo muy tentador XD en cuanto acabemos examenes tenemos una pendiente!

@Noe: a veces pienso que la tierra en la que realmente sería feliz es aquella que eligiría para morir, curiosa paradoja! 1 abrazo! y espero ese cuento :)