lunes, 13 de julio de 2009

La filosofía en Oriente, una forma de superar la razón.


A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido épocas difíciles. Momentos en los que el ser humano se encontraba desorientado ante la vida. Uno de esos momentos transcurrió a principios de nuestra era. El Imperio Romano rozaba el agotamiento, los ciudadanos comenzaban a ser conscientes de que su antaño protector comenzaba a debilitarse dejándoles expuestos al poder de los mal llamados bárbaros.

En este contexto de indecisión, de duda general, comenzaron a llegar a occidente doctrinas cuyo origen se remontaba al hinduismo o al budismo. Y ello gracias a ciudades puente, tales como Damasco o Alejandría donde el comercio y la mezcla de razas habían creado un crisol de culturas sin precedentes en la historia. Así fue como en el año 205 d.c. nació en Egipto el filosófo Plotino. Algunos expertos dicen de su filosofía que representa uno de los momentos más culminantes del pensamiento occidental, puesto que vislumbrando los límites de la filosofía griega hace un esfuerzo por superarlos.

En cuanto a su vida, fue alumno del filósofo probablemente de origen indio Amonio Saccas. Plotino viajó, gracias a las campañas del emperador Gordiano, por la región de Persia donde aprendió mucho acerca del conocimiento religioso y místico de esta atrayente y magnífica cultura. También conoció doctrinas hinduistas. Su formación platónica y racional se enriqueció pues con estos viajes casi de explorador y comenzó una fusión única y culminante entre razón y espíritu.

El pensamiento de Plotino es amplio, sin embargo, una característica es crucial: La diferencia entre Plotino y Platón o cualquier filósofo "racionalista" heleno, radica en que Plotino considera que la felicidad y la salvación del individuo reside en "disolverse" con el todo a la vez uno, mientras que Platón sitúa la salvación en tomar conciencia racional de los hechos que suceden en nuestro entorno. Plotino concibe que la razón no puede ser aplicada a ultranza, puesto que en ella no reside la tranquilidad y serenidad de las almas, de modo que él busca la paz en las filosofías orientales del camino recto. Quizá Plotino fue el pionero en intentar aunar ambas culturas, que en el fondo persiguen lo mismo si bien por camino muy distintos.

En el fondo todo se repite, como dijo Nietzsche la ley del eterno retorno gobierna nuestras vidas. Actualmente estamos en una época en la que muchas personas, al igual que Plotino en el siglo III d.c. se sienten desorientadas y tomando conciencia de que la razón no ausenta sus dudas recurren a oriente y a sus doctrinas de la paz interior.

1 comentario:

Marc Costa i Sitjà dijo...

Quiza habra que empezar a buscar las respuestas. Como te dije te prometo un correo con pormenores.