sábado, 10 de octubre de 2009

Una reflexión sobre la sabiduría.


Leía hace unos días un breve comentario sobre un movimientos filosófico-religioso que existió a comienzos de nuestra era conocido como gnosis. La expresión "gnosis" procede del griego y significa "conocimiento". No es un conocimiento de las cosas de nuestro entorno, sino de nosotros mismo, tarea complicada, porque entre otras cosas son necesarias experiencias vitales y también la capacidad de uno para situarse fuera del "yo" y evaluar los actos objetivamente. Por tanto el "meta-yo" es inherente a la actividad de autoconocerse.


Yo diría que en la historia de la humanidad, han habido dos grandes corrientes de sabiduría en mi opinión antagónicas que han perdurado desde la noche de los tiempos. Por un lado está la tradición oriental y por otro lado la occidental.


Hablando de la tradición occidental, diría que la más alta meta de cualquier buscador de la verdad y de la sabiduría es la máxima del oráculo de Delfos "conócete a ti mismo". Y aquí aparece la gnosis, como una vía para el autoconocimiento. Creo que la historia ha maltratado a estas doctrinas de comienzos de nuestra era, quizá porque no producían ningún cambio a nivel social, quizá porque no era una idea innovadora que produjese beneficios monetarios. Quizá porque no permitía explicar nuestro entorno tan "amenazante". ¡Cuánto nos tienen que enseñar los antiguos!.


Por otro lado, y a menudo en dualismo, aparece la tradición oriental. En esta tradición se persigue la sabiduría a través de la anulación del deseo y del sentimiento que son la base de nuestro sufrimiento. Mediante unas técnicas de meditación los sabios orientales buscan ser uno con las cosas, ser un árbol más, ser un animal inconsciente más, abrir su mente y percibir el paso del tiempo.
Según lo dicho, el pensamiento occidental a diferencia del oriental es egocéntrico, lo cual coincide con la cosmovisión tradicional según la cual el ser humano se encontraba en el centro del Universo, de modo que la sabiduría es el yo, y el autoconocimiento. Sin embargo la sabiduría oriental no es egocéntrica sino que busca la disolución de uno mismo con las cosas para formar parte de un macrouniverso en el cual el ser humano es tan sólo una diminuta fracción.
En mi opinión ambas tradiciones son igualmente válidas y en este mundo tan "transversalizado" en el que vivimos una síntesis de las dos culturas sería lo más provechoso para el buscador de la sabiduría.

3 comentarios:

Marc Costa i Sitjà dijo...

Un tanto incompatibles, claro está, supongo que la gracia es no perder la perspectiva y saberse fundir con el entorno, descentralizarse sin dejar de conocerse a uno mismo. Ya hemos hablado más de una vez de estas cosas, a ver si un día hablamos por aquí del dualismo occidental :)

Todo será mejor a partir de la semana que viene :)

Noe Domènech* dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en tu último párrafo José.
A ver si encontramos un equilibrio en este mundo tan transversalizado que dices ;)

Muchos recuerdos

José Luis Díaz dijo...

@Marc: Así es, lo hemos hablado alguna vez, de hecho cuando lo escribía recordaba algo de lo que hablamos. Tengo ganas de verte buen amigo! :)

@Noe: Esperemos encontrarlo. Tenemos toda una vida por delante para ello :) 1 abrazo!