lunes, 20 de octubre de 2008

"Vicky Cristina Barcelona" de Woody Allen


"Barcelona......... Barcelona............... es podersa............ Barcelona" Uno sale así del cine, y con ganas de enseñarle a todo el mundo el reverso de su carné de identidad para enseñarle a la gente que uno es de allí. Y uno sale del cine también con esa melodía, medio latina, un quinto de "jazz", y unas ganas artificiosas e irreparables de volver, a Barcelona. Porque Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder. ¿O acaso dinero? (Al empezar los créditos uno ve el logo de "Mediapro", ¿no va a ser que esta es la mayor y más artística campaña publicitaria después de todas las superproducciones rodadas en Manhattan? Bueno o en los estudios de los Ángeles dónde tendrán Manhattan reproducido, ¡no creo que se atrevan con "La Pedrera" o "la Sagrada Família"!)

Pero a lo que vamos, la película: La película es como... como diría, una baraja de cartas emparejadas sobre la mesa, todas vistas. Muchas parejas, muchos tipos de parejas, corazones, picas, tréboles, diamantes... ¡ah! ¡Y una de bastos! Allen nos presenta una película a la cual no recomiendo asistir si se está en ligera crisis con una pareja estable. Como no es el caso, debo confesar ¡que he disfrutado de lo lindo! Pero al grano, que me pierdo: Dos turistas norteamericanas, Vicky y Critistina llegan a Barcelona (una Barcelona de postal por supuesto, y aunque acotada, si uno se espabila, realmente puede encontrar la Barcelona mostrada en la película), vienen "de vacaciones" Vicky para realizar su tesis sobre la cultura Catalana (gracias señor Allen por dejarse convencer, ¡nos ha hecho usted un favor de collons!) y Cristina viene a redifinirse, a seguir buscando lo que no quiere, y a hechar fotos, que parece que sea lo único que se le de bien. Ambas son luz y sombra en el arte de las relaciones. Vicky está prometida, y ha encontrado lo que quería en la vida y Cristina encuentra lo que no quiere, nunca está satisfecha y viene a por sensu y sexualidad. Entonces llega Javier Bardem (el español de moda entiendo) y se las come por orden, como en los créditos. Por allí aparece también una magnífica Penélope Cruz, en el papél de María Helena, la ex-mujer y personaje más cercano a la vez que lejano a los tópicos Allenescos, neurótica, perdida, de Juan Antonio.

Sin animos de spoilear ni chafar la película, surgen en escena también el marido de Vicky y una pareja mayor que acogen a Vicky y a Cristina en su torre, para alojarse en durante el verano. Bien, entre estas personas, después de un azaroso viaje a Oviedo, empieza a suceder de todo y mñas: tringulos amorosos, tríos (que no es lo mismo), lesbianismo, bisexualidad. Celos, amor, pasión, engaños, sinceridades y por supuesto suicidios frustrados. No querría chafar aquí así que no voy a extenderme argumentalmente hablando, tan sólo reafirmar un último hecho: Lo que nos aporta esta película a nivel de relaciones es bastante precioso, destacando el efecto catalítico que Cristina tiene sobre la relación de Juan Antonio con María Helena, el intento de arreglar la vida de uno intentando que otro no comita sus mismos errores, y la transformación que sufren los personajes, su psique desenvuelta. Una vez alguien me dijo que para que una película o una novela fueran buenas, sus personajes tienen que evolucionar, la película empieza y acaba en la terminal A de "l'Aeroport del Prat" y os aseguro que es una buena película. Palabra de seguidor aférrimo de Woody Allen que encontraría justificable hasta la más mala de su filmografía. He dicho.


Nota mental: Lo de tanto vino, tanto grito y tanta guitarra española, me ha sacado un poco de quicio y efectivamente, no nos representa a todos, pero nos clichea, sin embargo insito, se puede (por poder...) encontrar esa Barcelona.

PD: Este link, no tiene desperdicio, hilariante diarío de Woody Allen de la filmación, http://www.nytimes.com/2008/08/24/movies/24alle.html?_r=2&oref=slogin/&oref=slogin

1 comentario:

iontxu dijo...

Te enlazo desde la entrada que publiqué en su día sobre esta peli.

Está muy bien la crítica, ahora me leo el diario de rodaje del director.