domingo, 10 de octubre de 2010

Ante los hechos acaecidos en Ecuador, I

Recuerdo hace un par de semanas casi ver en las noticias lo que sigue, me quedé totalmente atónito:



Me interesé por el tema como jamás me había interesado por una notícia política sudamericana... me recordó a una historia digna de realismo mágico, de García Marquez me atreviría a decir. Bien, con los periódicos poco pude entender así que una amiga me mandó este GENIAL y ESCLARECEDOR artículo de un licenciado en derecho y estudiante de filosofía, ERICK MOISÉS SUÁREZ DE FIGUEROA Y FAJARDO-JIMÉNEZ. Le damos las gracias por dejarnos publicar su artículo en este sitio, viene divido en 3 partes:

ANTE LOS HECHOS ACAECIDOS EL JUEVES 30 DE SEPTIEMBRE DE 2009 EN LA REPÚBLICA DEL ECUADOR:

En virtud de la información de público conocimiento difundida por Internet y por la prensa, radio y televisión con relación a los hechos sucedidos el día 30 de septiembre del presente año en la República del Ecuador, ante una serie de datos inexactos o tergiversados por el cable internacional o por el filtro de los canales oficiales, que inconstitucionalmente y de forma arbitraria exigieron ser la única fuente de información, considero necesario y oportuno expresar otra visión de los hechos, no oficial, pero sí acaso más racionalmente elaborada, a partir del procesamiento de la información obtenida de fuentes directas y fiables, más cercanas a los hechos y libres de la manipulación oficial, así como el hecho de haber podido consultar el proyecto de ley aprobado el día miércoles 29 de septiembre, que originó las protestas y también, de la experiencia personal acumulada hasta ahora en todo lo atinente a revueltas y derrocamientos de Presidentes en Ecuador, que podría catalogar de suficiente como para darme cuenta de lo que hay y de lo que no hay. Eso no quiere decir que haya dejado de lado los datos oficiales que se difundieron, pero los he contrastado con la información obtenida por mis propios medios y con los hechos objetivamente apreciados:

1.- EN NINGÚN MOMENTO Y BAJO NINGÚN CONCEPTO hubo en la República del Ecuador un intento de golpe de Estado. Esto lo desmiento CATEGÓRICAMENTE. Lo que sucedió simplemente fue una declaratoria de huelga por parte de los efectivos de la tropa de la Policía Nacional del Ecuador. Pero debido a la naturaleza de su trabajo y su función, una huelga de efectivos policiales constituye no solo un atentado contra la seguridad del Estado, sino además un acto de irresponsabilidad de todo el cuerpo, que resulta a todas luces inaceptable y condenable, por muy legítimos que sean sus reclamos. Jamás se buscó el derrocamiento del Presidente de la República para la instauración de un Gobierno de facto.

2.- El motivo de la huelga de los efectivos de la Policía Nacional del Ecuador fue la aprobación por parte de la Asamblea Nacional, la noche del pasado martes 29 de septiembre, de la nueva Ley de Servicio Público, que desarrolla el nuevo estatuto jurídico de los funcionarios del Estado, dentro del cual se incorpora a los efectivos de la Policía Nacional del Ecuador y de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, algo novedoso porque hasta ahora tanto la Policía como las Fuerzas Armadas han tenido sus propias leyes orgánicas especiales, donde solo les era aplicable la hasta ahora vigente Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa solo de manera supletoria (que en la práctica, era casi imposible, porque las leyes especiales de la Policía y las Fuerzas Armadas preveían casi todo al detalle, en atención a la peculiaridad de su función).

Pero esta nueva ley, que desarrolla lo dispuesto en la Constitución Política aprobada en 2008, introdujo un principio general según el cual ningún funcionario público de rango inferior podía ganar más ni tener beneficios superiores a los que goza el máximo órgano de la Administración Pública, que es la Presidencia de la República. Por ello, eliminaba los beneficios sociales especiales, que tradicionalmente han venido tenido tanto los efectivos de la Policía Nacional como de las Fuerzas Armadas, en razón de la peculiar peligrosidad de su trabajo, además de que, debido a la impericia o desconocimiento de técnica jurídica de los redactores del proyecto de ley (o por el simple capricho del Presidente de la República y la gente que lo asesora, porque conozco personalmente a algunos de sus asesores jurídicos y diputados de su Movimiento Alianza PAIS y me consta que son personas profesionalmente bastante competentes, por lo que creo que más se trata de un capricho político coyuntural), se tocó algo sagrado para los policías y militares como es la materia de ascensos y condecoraciones, que hasta ahora venían aparejados con una contraprestación económica. Además, entró en conflicto con un principio general del Derecho: los derechos adquiridos al amparo de una ley no pueden ser objeto de privación por una ley posterior.

Vistas así las cosas, grosso modo, al parecer, la protesta policial era legítima, pero no lícita ni mucho menos constitucional ni legal. Y esto por cuanto, no obstante su legítimo reclamo, su función está asociada al mantenimiento del orden público interno del Estado y a la seguridad pública. La Policía Nacional es el brazo ejecutor del que se sirve el Estado para garantizar los derechos fundamentales de la persona humana y las libertades públicas, por lo que dejarla sin operatividad equivale a la propia anulación de todo el sistema, porque no podrá sostenerse. Por ello, tienen prohibido desatender sus funciones y por eso mismo disponen de mecanismos específicos para reclamar lo que estimen pertinente, previstos en su Ley Orgánica y en reglamentos y acuerdos ministeriales del Ministro de Gobierno, sin tener que dejar al país en la inseguridad.

Por otro lado, lo que aprobó la Asamblea Nacional el pasado martes fue solo un proyecto de ley, aún no se ha convertido en ley, pues debía ser remitido al Presidente de la República para su consideración y en virtud de ello, sea sancionado y promulgado o vetado (y en el caso de que fuera vetado, si era un veto parcial, debía volver al seno de la Asamblea Nacional para su allanamiento o ratificación en el texto original, siguiendo el procedimiento establecido en la Constitución). Y solo con la sanción y promulgación por el Presidente de la República o con el allanamiento o insistencia en el texto original por parte de la Asamblea Nacional, el hasta ahora proyecto pasa recién a convertirse en ley, faltando solo su publicación en el Registro Oficial, con la cual entrará plenamente en vigor. Pero incluso en el supuesto de que se dieran las cosas así y efectivamente, el Presidente sancionara y promulgara el proyecto de ley y dispusiera su publicación en el Registro Oficial, todavía queda la vía de la declaratoria de inconstitucionalidad ante la Corte de Justicia Constitucional, en el hipotético caso de que se considere que vulnere principios constitucionales. Por tanto, AÚN NO ES UNA LEY, pero los agentes de la Policía Nacional, exaltados y preocupados, tuvieron una muy humana reacción, que se puede producir cuando se cae en cuenta de que en adelante se perderá poder adquisitivo, pero, desde luego, no fue el proceder más apropiado.

Por tanto, hay un motivo para la protesta, legítimo, pero una forma no adecuada ni oportuna de proceder. Y mayor responsabilidad por cuanto de ellos depende la seguridad de las personas, el patrimonio y la garantía de las libertades.

viernes, 8 de octubre de 2010

Creativos de la publicidad.

No estaría mal una sesión al día, durante las largas pausas publicitarias de según que cadenas y en beneficio de los sufridos televidentes.


Condensar una historia en apenas 30 segundos y que además sea amena y divertida, tiene un mérito increíble, al menos para mi.

Pues nada, que lo pasen ustedes bien.

martes, 5 de octubre de 2010

Teoría del Prefracaso, II

Continuación del artículo publicado ayer, os recuerdo que el texto no es mío, sino de un compañero que nos manda el texto con el pseudónimo indicado al final del texto.

No es muy esperanzador, soy conciente. Pero aún lo es menos para aquellos que, habiendo aceptado dicho esquema, se ven en el callejón sin salida de tener que considerarse perdedores. Entonces se ven condenados a los libros de autoayuda, banderas de la industria cultural, o a las filosofías pseudovitalistas que vienen la mayoría de los casos manufacturadas desde oriente con denominación de origen y que, a pesar de provenir de enseñanzas anteriores al capitalismo, se han asentado perfectamente dentro de sus circuitos. El sistema es tan perfecto que a los enfermos se les cura con dosis más potentes de enfermedad, retroalimentando el circuito ad-eternam.

“Prefracasé en la vida”, sentenció genialmente Pessoa. El poeta portugués no quería hacer referencia exactamente a lo que yo me estoy refiriendo, pero dudo que otra palabra sintetice mejor el camino al que la sociedad se está encaminando. Prefacaso. Inadaptados al sistema, elementos marginales de él, del que no me extrañaría demasiado que su número creciera exponencialmente en consultas y en habitáculos mal ventilados. El estado de ánimo de saber que nunca se va a poder volar por mucho que uno se esfuerce, no por carecer de alas sino por estar amarrados a una pesada losa. El estado de ánimo de no querer imaginarse, a la vista de la evolución de la publicidad y de las nuevas modas en el divertimento infantil y juvenil, cómo puede ser la siguiente hornada generacional.

Prefracasar significa saber, desde el principio, que no se va a encajar en esa sociedad en la que imperan los fugaces valores de las series y películas norteamericanas. Significa saber que, por mucho que lo intenten no van a poder volar nunca. Significa ser realista, no pesimista. Significa saber que nada puede hacerse. Una apatía de la que es imposible salir si nadie le ayuda a cortar esa cuerda que lo ata al peso muerto, no para poder volar –son realistas, repito, saben perfectamente que no pueden hacerlo- sino para poder albergar la esperanza de poder hacerlo algún día. Pero nadie les ayudará a alcanzar ese idealismo casi pueril: a la sociedad no le interesa, va en contra de su código ético de búsqueda sin cuartel de la autorrealización instantánea, y al propio prefracasado tampoco. Porque en su caso, es mejor bajar la vista al suelo, la perspectiva en el horizonte es -si cabe- más desalentadora que las circunstancias pasadas y que el contexto presente, y autocompadecerse de su suerte. No han nacido para ser la reina del baile ni para bailar con ella. Y lo saben.

Nicolás Grandía Evaristo

lunes, 4 de octubre de 2010

Reanudar

Reanudar,

Retomar o continuar lo que se había interrumpido.

Reiniciar, recomenzar, reemprender, proseguir, continuar, seguir, instaurar, renovar, restablecer, ................. y así hasta el infinito.

Pues nada, a empezar de nuevo y bienvenidos!.

Teoría del Prefracaso, I

Este artículo nos lo manda, para que lo publiquemos un compañero, que firma con el pseudónimo indicado al final de la primera parte del texto.

No soy capaz de recordar donde leí que uno es la suma de la herencia genética y de sus experiencias vitales. Siempre me ha parecido una buena definición de la personalidad de uno. Por una parte un factor biológico filtrado por una infinitud de generaciones de selección natural; por otra un cúmulo de vivencias de variabilidad inabarcable donde se podría englobar la educación, el influjo de la sociedad y los palos que la vida ha dado, característico únicamente de la generación viva. Una porción dada por la naturaleza, otra porción dada por el contexto histórico-cultural. Sobre la primera es difícil influir mientras la ingeniería genética se encuentre en estado embrionario; pero sobre la segunda no es necesario ser demasiado perspicaz para cerciorarse de la importancia capital que tiene la cultura de masas a la hora de moldearla.

El relevo generacional, constante universal y pilar sobre el que se sustenta la renovación ideosincrática de toda cultura, se muestra incuestionablemente cuando la gente mayor se horroriza ante la carencia casi absoluta de valores morales en el comportamiento de muchos –para no abrumar con las palabras “de la mayoría de”- jóvenes. Aquello no sucedía en su época, comentan resignados mientras se preguntan qué ha pasado. Porque el sistema educativo ha mejorado, ya no se amenaza con la regla en mano. Porque los padres pueden cuidar mejor de sus hijos al haberse reducido la precariedad. Qué ha pasado. Creo que aquí es donde deberíamos reflexionar sobre los valores que la cultura de masas transmite a las nuevas generaciones más que sobre los patrones de conducta y los mecanismos inhibidores de agresividad que han sido heredados vía DNA desde la época de nuestros ancestros los cavernícolas.

Vivimos sumidos en el sistema económico capitalista, no es trivial recordarlo, en la cultura de la ley del mercado de la oferta y la demanda, guiados por la sagrada providencia del máximo beneficio y por las beáticas enseñanzas de la libre competencia. El sueño americano en su exponente máximo: o se triunfa o se muere. Las películas y series norteamericanas que bombardean nuestras pantallas son profetas sublimes de la filosofía capitalista. El protagonista, triunfador por derecho de guión, descubre, primer mandamiento, que la felicidad radica en un hedonismo fácil, de usar y tirar, de rápida adquisición si se tiene dinero o si se es un triunfador. Y también descubre, segundo mandamiento, que el mundo se divide en dos clases de personas: los triunfadores como él y los fracasados. La generación joven -que aún se encontraba en pleno estado de gestación mientras duraba el bombardeo publicitario televisado- ha aceptado sin rechistar ese maniqueo esquema cosmográfico y hará lo posible para no verse en el denigrado saco de los fracasados. La ley del mercado del “laissez-faire”, del todo vale, ha florecido también en la sociedad. La escala de valores de esta generación que pronto sustituirá a la gobernante por legítimo derecho temporal está empezando a esclarecerse.

Nicolás Grandía Evaristo

sábado, 2 de octubre de 2010

Reapertura del Blog

Después de tantos meses puede llegar a hacerse raro reemprender todo esto, incluso podría parecer un sinsentido. Muchas han sido las circumstancias que nos han llevado a dejar el sitio en las manos del olvido. Todas ellas están sin duda relacionadas con la falta de tiempo: La universidad mayormente. Llevar un blog al día es una tarea complicada (tres, como es mi casi podéis imaginaros). No obstante ver cerrado El Día Que Nunca Llega, con las ganas de escribir para él que tenía y sobretodo teniendo en cuenta la base de vosotros, lectores que tenemos y autores, nosotros (un grandísimo potencial literario) que somos, no es tarea fácil llegar a plantearse cerrar este sitio que tantas alegrías y conversaciones nos ha dado.

Es por ello que he decidido desempolvarlo y empezar de nuevo.

Nuevo diseño: he tomado prestada de Escher esta fenomenal imagen, presente en mi retina desde los libros del colegio de matemáticas y estos nuevos tonos más pasteles y más cálidos para hacer que el sitio de alguna forma os sea más cercano.

Nueva motivación: el tiempo en el que hemos mantenido el silencio no ha sido en vano y todos tenemos bastante que contaros. Así que poco a poco, así será: escribiremos sobre todo lo que nos apetezca y queramos compartir hasta que llegue ese día...

El Que Nunca Llega.

lunes, 26 de abril de 2010

Queda prohibido...





Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos...



Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo.
No convertir en realidad tus sueños...


Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.



Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,

no vivir tu vida con una actitud positiva,

no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti, este mundo no seria igual...




Pablo Neruda