Muchas veces no sabemos bien por qué nos enamoramos y es mucho más fácil pensar que es porque llega la primavera que la sangre altera… Pues no, el ser humano necesita transmitir su genética, necesita tener descendía y lo hace a través del amor.
Buscar nuestro amor, es decir nuestra pareja, no sucede por azar absoluto, uno busca a un tipo de persona en concreto, es selectivo. La selección viene dada porque durante nuestro desarrollo nos creamos mapas mentales donde nos construimos un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que hará enamorarse de una persona y no de otra. Y cuando encontramos a la persona se crea entonces la química, la química del amor. A través del sistema nervioso se aumenta la producción de adrenalina y noradrenalina que hace que el corazón se nos acelere, nos suba la tensión, se liberen grasas y azúcares, se aumenta la producción de glóbulos rojos para mejorar el transporte del oxígeno a través de la circulación sanguínea.
Pero las verdaderas substancias químicas que provocan el enamoramiento son elaumento de la dopamina, noraepinefrinay oxicitina, disminuyendo la serotonina, todo llevado a cabo por nuestro sistema nervioso central que segrega la FENILETILAMINA que hará que aumente el resto de sustancias. La dopamina es una substancia que participa en el sistema de recompensa del cerebro, del placer, por eso supongo que nos gusta tanto estar enamorados. Pero como todo no dura para siempre y estos efectos disminuyen, dejamos de estar enamorados con capacidad de volvernos a enamorar, porque a diferencia de casi el 99% de seres vivos, el hombre es el ser que siempre está predispuesto a enamorarse si el azar y el destino encuentra a las personas y las coloca en un mismo sitio para que surja esa mezcla de explosiva química. Aquí un reportaje de Redes (programa de la 2) que lo explica bien.
El amor es como una droga, cuando tenemos falta de ello lo buscamos y cuando nos saturamos nos extenuamos. Cuando ese amor no nos es correspondido, nos evoca a una depresión, depresión que muchas veces conseguimos superar al volvernos a enamorarnos, al volver a fabricar estas sustancias químicas o bien las substituimos por otras, de aquí comer chocolate por ejemplo que contiene grandes cantidades de feniletilamina. Aunque desde mi punto de vista una tableta de chocolate o deshojar una margarita no es comparable al hecho que el ser humano sea producto de mil reacciones químicas en su interior.
¿Por quéuna vida sin amor es una vida sin…? No sé ¿Qué opinas tu?