lunes, 29 de junio de 2009

"Mi primera vez ...si me cuentas la tuya, te cuento la mía..." de Ken Davenport


Si te plantas delante del teatro y convences a un psicólogo (que tendrán allí asalariao) de que eres vírgen, entras gratis al teatro. Aunque sinceramente... yo no lo haría. Más vale perder la virginidad antes y pagar los 20€, o los 8€ de oferta que costaba esta sensacional obra, que el pasado domingo cerró el telón por última vez en el Teatro Maravillas de Malasaña.

Para la ocasión y cómo hito, dadas esas grandes casualidades de la vida, nos juntamos ni más ni menos que 4 autores del blog para ver la obra; José Luís, Noe*, Gyapetus Barbarus y uno mismo (incluido otro personaje al que llevo insistiéndole des de la creación del blog que se haga autor).

Bueno antes de nada: No podíamos parar de reírnos, ya entramos calentitos de una curiosa experiencia en un famoso restaurante vegetariano al lado del teatro dónde nos tomamos con humor lo de la comida vegetariana (fuimos porque uno de nosotros se había indigestado y claro...), con mucho humor, nos reímos mucho durante la cena, más cuando vimos la cuenta. Pero por suerte lo del teatro fue apoteósico. Esta obra, es la ostia. Vayamos por partes.

Entras en el teatro y empezamos bien; te dan unas tarjetas en las que debes contestar preguntas cómo: ¿Cómo se llamaba la persona con la que perdiste la virginidad? ¿Qué te diría esa persona si te viera? ¿A qué edad? ... y etc. Los mismos actores vienen a recogerte las papeletas; luego las usarán. Pero en fín ¿de qué va todo esto?

"Importada desde Broadway, la obra está basada en la adaptación que hizo en 2007 el estadounidense Ken Davenport (uno de los productores más carismáticos y premiados de Nueva York) de las historias que contaban los cibernautas en www.myfirsttime.com, una página web creada en 1991 por Peter Foldy y Carig Stuart y que supuso un fenómeno comunicativo anterior al de los blogs en EEUU."


En esta inovadora web (comparable a ese blog en el que un neoyorkino encontró a la mujer de la que se enamoró en el metro), permite a los usuarios (van muchos más de 40.000) escribir con todos los detalles la primera vez que mantuvieron relaciones sexuales, cúando perdieron la virginidad, tal experimento fue adaptado y llevado al teatro, y aquí en España Gabriel Olivares ha hecho lo sendo. Se abrió también una página web: www.cuentametuprimeravez.com

Cuando uno se enfrenta a una obra como esta, entra al teatro muy receloso; no espera encontrarse más que un monólogo compratido entre 4 actores dónde los tópicos (tan explotados en los monólogos) correran cómo los ríos de sangre, quizá si nos reiremos, pensamos, pero no será nada del otro mundo, pensamos.... y ¡Qué equivocados estábamos!

La obra es fantástica, a todos los niveles; interpretación, tiempo, escenografía, sonido, imagen, efectos, vestuario, dramatización, comedia, interacción con el público. En esos pocos metros de escenario fuimos testigos de que de algo que puede llegar a ser muy estático se le puede sacar un jugo magnífico, único. Entre "montaje" y "montjae" cada uno fundamentado en una "de las experiencias", los actores hacían delícias de los puentes y la obra nunca jamás se hizo repetitiva, para nada. Todo era novedad novedad, truco treatral tras truco teatral y sólo una cosa repetida: RISAS y MÁS RISAS. El público al final estaba totalmente entregado, entre ellos nosotros. En uno de los "sketches", el texto va atrás en el tiempo; una maravilla para la vista y el oído. En otro, se usa un senzillo proyector para crear una "perspectiva móvil", se improvisa una clase de universidad, se hace un llamamiento al concienciamineto social tan sólo utilizando un micrófono, y se le da el uso más variado jamás visto a cuatro taburetes. Para rizar el rizo, los actores lo hacen de maravilla, destacando por encima de todos el papelón de Miren Ibarguren, que mira por dónde al natural pierde un poco.

Sólo una queja ¿Porqué sólo se desnudan (y cuánto poco les cuesta) los chicos?


1 comentario:

Noe Domènech* dijo...

Pues la verdad es que es una pregunta que nos hicimos todos; claro que personalmente a mí ya me estuvo bien la verdad. Supongo que les era mucho más fácil a los chicos porque siempre tienen más tendencia a desnudarse y mostrar sus encantos, es algo que gusta a los hombres. O quizás fue porque sacarse y ponerse el sujetados supone unos pocos minutos que en la obra no se podían permitir porque era realmente rápida. Así que nada que de todas maneras yo me quedé encantada al contrario que mis compañeros.